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Informe de gobierno
  • Ago 30, 2013
  • Redacción /EL UNIVERSAL
  • Comentarios desactivados en Del “Día del Presidente” al mensaje en Palacio Nacional
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En los 12 años de gobiernos panistas el “nuevo” protocolo rompió con las ceremonias enogorrosas

Por Redacción RED POLÍTICA

Durante mucho tiempo el 1 de septiembre era conocido como el “Día del Presidente”, pues el mandatario en turno aprovechaba para exponer durante horas los logros del gobierno en medio de adulaciones y protocolos ostentosos.

Sin embargo con el paso de los años y en especial, con las administraciones del Partido Acción Nacional (PAN) el día del informe tomó rumbos diferentes a los que el viejo presidencialismo imprimió. Incluso dejó de llevarse a cabo en San Lázaro.

Con Vicente Fox y Felipe Calderón, la figura del ejecutivo durante el 1 de septiembre dejó de ser intocable y disminuyó la parafernalia que caracterizaba al “Día del Presidente”.

Para este 2013, Enrique Peña Nieto realizará su informe de actividades en el Campo Marte, a pesar de que diputados priístas y perredistas se manifestaron porque sea en el Congreso de la Unión.

RED POLÍTICA comparte algunos de los cambios que ha sufrido en los últimos años el “Día del informe presidencial”.

 

Apertura en la rendición de cuentas

El ritual comenzó a transformarse con Miguel de la Madrid, presidente de 1982 a 1988. En su último informe fue interpelado por legisladores, hecho que nunca había ocurrido antes.

Con Carlos Salinas de Gortari las réplicas continuaron cada año y con Ernesto Zedillo las interpelaciones subieron de tono.

 

Terminó el “Día del Presidente”

Para evitar los reclamos de los legisladores, Vicente Fox entregó al pleno del Congreso de la Unión su sexto informe de manera escrita y sin el protocolo de darle lectura.

Al continuar con el mandato del PAN, Felipe Calderón implementó más cambios en la rendición de cuentas.

En 2008, en su segundo informe el Presidente no acudió al Congreso de la Unión; esto fue resultado de la reforma constitucional que quitó la obligación del mandatario a estar presente en San Lázaro.

A partir de ese año, Calderón envió por escrito sus informes y sólo se limitó a emitir mensajes en palacio nacional con invitados especiales de la vida cultural, económica y política de México.

Las réplicas fueron transformadas a una simple declaratoria de recepción del informe y un mensaje posterior. Los grupos parlamentarios fueron los protagonistas, pues como acto central ya no fue la lectura de los informes sino los posicionamientos de cada una de las bancadas.

Con Calderón, se implementó la “pregunta parlamentaria”, esto es que una vez recibido el documento las cámaras realizan un análisis del informe y si hay dudas se formula una pregunta por escrito.

 

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